012 agosto, 2025

En nuestro cultivo ecológico de albaricoque, aprovechamos la hierba segada de manera sostenible para su transformación en pacas redondas pequeñas. Este proceso, realizado con métodos respetuosos con el medio ambiente, permite optimizar el uso de los recursos naturales y mejorar la salud del huerto.

  1. Corte de la hierba
    La siega se realiza en el momento óptimo de crecimiento, garantizando un forraje de calidad y evitando el uso de productos químicos. El corte se efectúa de forma uniforme, respetando la biodiversidad del entorno.
  2. Secado natural
    La hierba se extiende en el campo para un secado al aire libre, hasta alcanzar un contenido de humedad del 15–18 %. Durante este proceso, se realizan volteos suaves para asegurar una deshidratación homogénea.
  3. Formación de hileras
    Mediante el uso de rastrillos, la hierba seca se agrupa en hileras que facilitan la posterior recolección, optimizando el rendimiento de la empacadora.
  4. Empacado
    Se emplea una empacadora de pacas redondas pequeñas, ajustada para obtener una densidad adecuada que garantice la conservación del forraje sin riesgo de fermentaciones. El tamaño compacto de las pacas permite su manipulación manual o con maquinaria ligera.
  5. Atado ecológico
    Las pacas se atan con cuerda de yute o sisal, materiales 100 % biodegradables, eliminando así el uso de plásticos convencionales y contribuyendo a la sostenibilidad del proceso.
  6. Almacenamiento
    El forraje empacado se almacena en áreas protegidas de la humedad y la luz solar directa, asegurando su calidad para usos posteriores, ya sea como acolchado natural entre las hileras de albaricoqueros o como alimentación para ganado.

Este sistema de empacado no solo optimiza el aprovechamiento de la biomasa generada en el huerto, sino que también contribuye a cerrar el ciclo de nutrientes, mejorar la estructura del suelo y fomentar un ecosistema agrícola equilibrado.