019 agosto, 2019

La campaña 2018/19 de la naranja española ha estado marcada por los bajos precios a los productores y por la preocupación por la entrada en el mercado español de cítricos procedentes de Sudáfrica. Mientras la lonja nacional sigue absorbiendo la invasión de producto foráneo, según ha venido denunciando el sector, el productor sufre la devaluación de sus naranjas hasta niveles nunca vistos.

Una de las víctimas de esta campaña ha sido el agricultor Enrique Llopis, vecino de Algemesí quien ha recibido por los 7.872,5 kg de la variedad Valencia Late que ha cultivado en uno de sus campos un ingreso económico de 118,41 euros, según la liquidación de la cooperativa algemesinense Copal. Por los 2.542 kg de naranja de primera categoría ha recibido 106,76 euros, un precio de algo más de cuatro céntimos el kilo. Una cifra ya baja, pero que palidece al lado de la que arroja el resto de la producción: 1,12 euros por los 5.330,5 kilos restantes.

Llopis asegura que “nunca, ni en las peores campañas”, había visto los precios pagados este año. La diversidad en la producción de las 60 hanegadas cultivadas que posee le ha permitido experimentar en primera persona las diferencias en el precio de los productos: mientras que el caqui le ha brindado beneficios, los precios de las Nave Late y de otras variedades de naranjas se han pagado a precios que no cubren los costes de producción. Por lo tanto, el balance final han sido solo pérdidas.

El agricultor teme sus tierras no tendrán relevo generacional: “Mis hijos ya me han dicho que cuando me retire venda los campos. No quieren cargar con el muerto”, explica.